Todos sabemos que la vitamina C es la vitamina «imprescindible», un potente antioxidante que refuerza el sistema inmunitario (y no olvidemos que no hay mejor vitamina para mantener a raya el escorbuto).

Pero, ¿te has dado cuenta de que a ningún dentista le encanta tu agua tibia con limón de cada día?

Sí, la vitamina C (cuando se toma internamente) fortalecerá los dientes y beneficiará al resto del cuerpo.

Sin embargo, nunca debe tomarse para que tenga contacto directo con los dientes.

El hecho es que la vitamina C, masticada o en forma líquida, puede hacer mucho daño al esmalte dental.

A veces, nuestra búsqueda de la salud pasa por alto el efecto erosivo del ácido de productos como el zumo de limón en el agua y otras fuentes masticables de ácido como la vitamina C:

El uso prolongado puede destruir gran parte del esmalte permanente

El culpable es el ácido ascórbico, que se encuentra en todos los cítricos, y que provoca daños en el esmalte a largo plazo.

El tiempo de exposición y la frecuencia son factores importantes, pero la conclusión es que dañará los dientes.

Nuestro consejo es que te quedes con la vitamina C en forma de píldora. De este modo, seguirás obteniendo todos los beneficios y también podrás conservar tus dientes.

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